lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Se dona bien el dinero para la lucha contra la enfermedad?

Yo diría que no, o al menos es lo que deduzco de esta infografía que forma parte de un interesante reportaje sobre el famoso asunto del cubo de agua helada y la esclerosis lateral amniotrófica que publican en Vox:


(Datos de 2011, según Centers for Disease Control and Prevention, de los Estados Unidos).

Basta con comparar el primero de cada columna. La enfermedad que recibe más donaciones para luchar contra ella es el cáncer de mama (círculo rosa de la izquierda), mientras que el primero de la lista en mortalidad es el grupo de enfermedades cardíacas (el morado de la derecha), que causa doce veces más muertes que aquel. Sin embargo, recibe una quinta parte de dinero. Si nos fijamos en el resto de la gráfica, vemos que no hay correlación entre mortalidad y financiación por donaciones.
Es evidente que las campañas publicitarias, sobre todo si incluyen rostros famosos, tienen un impacto decisivo sobre la opinión pública. Sin embargo, no debería ser esta, la opinión pública, la que lleve a los responsables de la gestión de la pasta de todos cómo debe hacerse el reparto a los centros públicos de investigación. Por este mismo motivo, la investigación dependiente del estado debe ser lo más potente posible, con una financiación generosa y bien controlada y basada en criterios racionales; si la lucha contra la enfermedad quedara, en todo o en gran parte, en manos privadas, ¿se podría evitar el populismo?

miércoles, 20 de agosto de 2014

Sistema Métrico vs. Sistema Anglosajón


Es un fragmento de Wild Thing, de Josh Bazell.
Lo traduzco a mi manera:

"En el Sistema Métrico, un mililitro de agua ocupa un centímetro cúbico, tiene una masa de un gramo y requiere una caloría para subir su temperatura un grado centígrado -que es el 1% de la diferencia entre sus puntos de fusión y ebullición-. La misma masa de hidrógeno es un mol de átomos.
En el Sistema Anglosajón, la respuesta a '¿Cuánta energía es necesaria para llevar a ebullición un galón de agua a temperatura ambiente*?' es 'Vete a la mierda', porque no hay manera de relacionar ninguna de esas cantidades".

*Aproximadamente 25º (N. del T.)
Visto en reddit.

viernes, 15 de agosto de 2014

Así nos ve el Sol

Solo hay que poner a la gente ante su propia imagen en ultravioleta para que se dé cuenta de lo importante que es usar protección solar. Especialmente cuanto más clara es la piel, por supuesto. La música, estupenda, es 'Summer in the City - Starcadian remix', de Freedom Fry.



Vía Metafilter.

miércoles, 30 de julio de 2014

Vender mierda, un arte muy rentable


El 5 de octubre de 2013, a las seis de la tarde, Fernando Cervera y Mariano Colantes impartieron una conferencia en la XIII Feria Esotérica y Alternativa de Madrid. En ella dieron a conocer una nueva terapia alternativa, el fecomagnetismo, que consiste en diluir mierda según los principios de la homeopatía para después aplicarla según los principios del biomagnetismo.
Quienes conocen la gran variedad existente de estas falsas medicinas no tendrán ningún problema en creer en la existencia del fecomagnetismo, tanto si forman parte del bando de los crédulos como si son de la minoría crítica y escéptica con este tipo de timomedicinas. Al fin y al cabo, todas ellas se basan en cosas tan estúpidas como el fecomagnetismo.
Lo bueno del caso es que Cervera y Colantes son unos científicos que se habían infiltrado en el deliratne mundo de las medicinas alternativas, y su participación el la Feria (que se celebra dos veces al año en un espacio público recorrido a diario por miles de personas, ahí es nada) era el momento culminante de un experimento que había empezado casi tres años antes, a raíz de una consulta que recibieron en la web tubiologia.com sobre el biomagnetismo. Tal y como cuenta Cervera en el introducción de El arte de vender mierda, ese fue el punto de partida para inventar una nueva estafa pseudomédica, el fecomagnetismo. Eso sí, tuvieron mucho cuidado en evitar que nadie sufriera con su creación ningún perjuicio ni económico ni de salud.
En el libro se nos cuenta el proceso de diseño y lanzamiento del fecomagnetismo, que como cualquier terapia tenía que tener un padre fundador: optaron por un tal Hugh Nielsen, y la elección del nombre tiene su aquel, como veréis al leer el libro.
La génesis del fecomagnetismo permitió a sus creadores comprobar la absoluta falta de escrúpulos de quienes, desde el lado de las mal llamadas medicinas complementarias y alternativas, viven a costa de despreciar la salud humana. Porque en todos los casos de acercamiento a estos sinvergüenzas, en ningún momento pidieron la más mínima prueba de la eficacia de la mierda embotellada; del dinero no pudieron decir lo mismo.
¿Y cómo es posible que los políticos, especialmente los del Ministerio de Salud no hagan nada contra esta gentuza? Pues lo es, y Cervera lo explica perfectamente en El arte de vender mierda: cuestión de ignorancia científica.
En fin, un libro que se lee de un tirón, y que -como suele pasar con este tipo de publicaciones- solo tiene un defecto, y ojalá me equivoque: al final, casi todo el mundo que lo va a leer formará parte de la minoría de los que ya sabemos de qué va la cosa. Así que los de este bando ya sabemos qué podemos hacer: pasar un ejemplar a ese amigo, a ese cuñao que es usuario habitual de alguna pseudomedicina. Tampoco estaría de más que mi amigo Serafín, el alma de Editorial Laetoli, enviara algún ejemplar al Ministerio de Salud.
Por cierto, y para que conste, este es el tratamiento habitual que los informativos de rtve, la tele de todos, dan a la feria de Atocha; debajo, la ficha del libro:


El arte de vender mierda
El fecomagnetismo, la homeopatía y otras estafas
Fernando Cervera
Prólogo de Javier Armentia
ISBN 9788492422760
Colección Libros abiertos, 18
128 páginas
En la web de Editorial Laetoli